2006/11/11

LA MENTALIZACIÓN DEL ALUMNADO EN LA EDUCACIÓN A DISTANCIA (REFLEXIONES SOBRE EL TEMA)

Primeras Jornadas Educación a Distancia Universidad del Salvador (Argentina)
LA MENTALIZACIÓN DEL ALUMNADO EN LA EDUCACIÓN A DISTANCIA (REFLEXIONES SOBRE EL TEMA)
Antonio Gregorio Montes
http://ribadeando.blogspot.com
IES Porta da Auga
Ribadeo (España)


A modo de introducción:
Por el momento, el aprendizaje-e está en pañales dentro de la educación a distancia. Casi se podría decir que es la propia EaD la que está en pañales, porque es la misma educación la que aún se plantea disyuntivas reconocibles desde hace tiempo en diversas teorías.
Empleando un poco más en profundidad el símil de los pañales, tratemos de imaginar con qué disposición entra un alumno en un curso que le permita ejecutar un aprendizaje a distancia, un aprendizaje-e, o en general, que le permita aprender por medios que podemos llamar no tradicionales. Otras formas de aprendizaje a distancia con más tradición están asumidas en la mente del alumno o alumna que accede a ellas en una concepción que es imagen fidedigna de la realidad, debido a una historia anterior y a una posibilidad asumida más pequeña de variación dentro de la forma de aprendizaje. Pero, en el caso del aprendizaje por medios electrónicos a distancia e internet, lo que estoy a llamar aprendizaje-e, tanto la falta de historia previa como las posibilidades de variación que ofrece la tecnología y las temáticas son sólo una posibilidad no definida previamente en un amplio espectro con que se puede encontrar el alumno. Y en la actualidad se tiende a identificar EaD, y lo que yo llamo aprendizaje-e, aparte de que se empleen también otros términos, como teleeducación, por ejemplo, en un afán de señalar una mayor o menor importancia de una u otra faceta de subtendencias.
Añadido a lo anterior, en una lista de distribución de mensajes sobre e-learning1 se afirmaba que en el ámbito académico (universitario) hay en la actualidad una disminución de demanda formativa sobre este tipo de enseñanza, con un aumento percibido en el ámbito empresarial. Creo que en toda novedad (formativa o no), hay un primer período de uso de la misma por la gente que tiene un interés previo, luego se relaja y por último pasa a una tercera fase con un incremento de uso normal. Y esto ocurre en diversos sectores a medida que la novedad se va haciendo realidad para cada uno de ellos, lo que implica que en conjunto puede haber un desarrollo de la demanda más o menos mantenido. Sin embargo, no deja de ser chocante la tendencia supuesta entre el personal gestor de los cursos. ¿Qué se espera entonces entre los alumnos? Se corresponde esa diferente demanda de preparación entre los profesores con menor demanda entre los alumnos, o una supuesta menor calidad de esa demanda (=menor exigencia)?
Al margen de las tendencias en demanda de formación para poder impartir cursos de este tipo2, la tendencia al uso de los mismos y al porcentaje en EaD es la indicada, en busca de una enseñanza de calidad al menor coste y con la mayor versatilidad. Sin embargo, muchas veces se olvida por el camino en todo o en parte la calidad, la versatilidad y hasta la enseñanza. Sucede de forma que las teorías en relación con este tipo de enseñanza, o su aplicación práctica, “no son”, no en el sentido de que no las haya o no pueda haber un sistema de aplicación, sino en el sentido de que en gran medida no se hace referencia a ellas, o su contemplación en la aplicación de la enseñanza, resultando una formación sólo con una cierta guía intuitiva y sin base didáctica.
Por otra parte, el alumno o alumna que se acerca a un curso de este tipo, puede tener un cierto perfil a considerar, pero en términos generales en cierta forma debe adaptarse a éste y no se hace al revés, adaptación del curso al alumno. Todo lo más, adaptación a determinados objetivos, siguiendo la clasificación3 de este tipo de enseñanza aprendizaje-e en relación a la orientación de la enseñanza. Sin embargo, la unión de términos clave en este conjunto de cursos es 'orientado al alumno'.
Remato esta disquisición inicial que he dado en llamar introducción con el lema de la Universidad del Salvador, “ciencia a la mente y virtud al corazón”, llamando la atención de que en muchas cosas parece que simplemente estamos usando tecnología (ni siquiera considerando su uso) y mirándonos el ombligo al hacer un traslado de cursos al aprendizaje-e sin las consideraciones convenientes. Pongámonos en el lugar del alumno.

Fuera de la universidad
Centremos el campo. Hoy, a pesar de estar claramente al comienzo de su existencia, el aprendizaje-e ha sido experimentado a lo ancho del mundo en la universidad, y la empresa lo practica con una cierta asiduidad creciente. Así como en la propia universidad se ve incluso como en competencia con el cauce normal de hacer las cosas, en la empresa se ve como una posibilidad de independencia formativa o de facilidad. De ahí que una vez que se considera con un ancla sólida, el avance sea más rápido fuera de la universidad. Sin embargo, dentro de la enseñanza reglada, en otros niveles como la enseñanza media, el uso es muy diferente, tanto en cantidad como en forma.
Podemos decir que no se conoce mucho de estrategias de formación y tampoco sobre inversión en formación de personal docente para aprendizaje a distancia, en términos generales. Pero más, mucho más, en enseñanzas previas a la universidad o al ejercicio profesional.
Puede que el ser la universidad la pionera en este tipo de enseñanzas haya caracterizado de cara al futuro inmediato el aprendizaje-e, más que como un sistema en si, como un apoyo al propio sistema. Es cierto que hoy no se puede concebir una formación cerrada en un único método, pero también lo es que la enseñanza a distancia se ha convertido en una metodología de lo concreto, concebido como aprendizaje puntual, encajado en lo que podríamos llamar una discontinuidad cuántica dentro del aprendizaje. Discontiuidad que estaría ocupada por otros nichos de aprendizaje menos aparentes visualmente pero más reales.
Así podemos pasar naturalmente a la calidad del aprendizaje y a la temática del mismo, entre otras cuestiones posibles. En cuanto a la calidad, por falta de educación y mentalidad del profesorado, en la universidad hay cursos punteros con base electrónica, pero también meros apoyos que pretenden ser cursos enteros, mientras en la empresa hay más transmisión de conocimientos buscando objetivos formativos muy concretos, y más fáciles de obtener. De esta forma aparece también la relación entre calidad relativa y temática, que no es baladí. Los bit informativos o formativos son fáciles de obtener vía electrónica. La formación considerada como un conjunto, eso ya es diferente: no es que no se pueda hacer, es que los cursos en general la eluden más allá del mínimo.
¿Educación o enseñanza? Parece que la inclinación inicial del aprendizaje-e es precisamente esa, enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, si lo que se busca es formación4, en general el concepto es más amplio, tendiendo a la educación completa más que a la enseñanza reductiva. Muchos alumnos al formarse piensan en el aprendizaje y no en la educación. Lo mismo le pasa a muchos profesores. Para mí ese es un pensamiento reduccionista que puede ser disculpable en el caso de los alumnos porque al fin y al cabo, están formándose, pero no en los profesores, en quienes implica una limitación de objetivos de partida que puede interpretarse como realista, pero no por eso deja de ser limitación. No es el caso de 'pedir lo imposible' como pintaban en los muros parisinos los estudiantes del 68, sino de ir lo más allá posible en una formación completa, algo que en muchas universidades parece haberse olvidado y que en muchas empresas con planes de formación nunca se ha planteado. Tampoco se trata a mi parecer, como he visto en una lista, de tener como objetivo la transformación de la personalidad, sino de la potenciación, eso sí, también de la personalidad pero a juicio, dirigida por, el propio alumno.

Mentalización
Por el momento, creo que puede considerarse que la totalidad de quienes realizan estudios por aprendizaje-e son voluntarios, en el sentido de que eligen este timpo de formación. Además, es importante ver que sus antecedentes implican otra mentalización diferente de aprendizaje, el aprendizaje presencial. Es sólo en segundas o posterores intervenciones en esta modalidad de aprendizaje cuando los estudiantes pueden haber adquirido una mentalización adecuada.
Respecto al hecho comentado con anterioridad de las diferentes tendencias de demanda formativa en enseñanza-e, en particular en relación a la tutoría, entiendo que una vez pasado el primer impulso de petición de formación por la avanzadilla, quedan aspectos prácticos aprovechables por la empresa, o más bien, es la avanzadilla de la empresa la que se introduce. Es decir, está considerándose la mentalidad de quien controla la formación, no de la gente que está a ser formada (externamente en la medida que es posible e internamente por necesidad)
El alumno, al tomar la decisión de seguir un curso basado en el aprendizaje-e muchas veces piensa simplemente en internet en el sentido de visita de páginas web y lectura de las mismas. Cualquier profesional de la educación, a distancia, presencial o en cualquier otra forma que se pueda presentar, consideraría esa visión como errónea o cuando menos, incompleta.
Igualmente, otra visión del aprendizaje-e incluiría la percepción de la distancia como excluyente de la presencialidad. Todos sabemos, desde el planteamiento del profesorado, de la existencia de métodos mixtos o de la posibilidad de apoyo de un método en relación a otro. Pero la inclusión de estas diferencias en la información previa a un curso no implica que el alumno las asuma o comprenda su alcance, y por lo tanto tenga una visión completa de la estructura del mismo, interiorizando el desarrollo especificado en la información previa.
Se habla también tanto de la posibilidad de inclusión que ofrece la tecnología como de la realidad de exclusión que se manifiesta a veces. Del punto de vista del profesorado-e, pocas veces se asume de partida el que una técnica, tecnología, material, etc, es neutra en cuanto a las finalidades, que no en cuanto a las posibilidades. Esto, el alumno tampoco lo interioriza como teoría, pero lo contrasta en relación a sus circunstancias. Se dice, “los ciudadanos necesitan incorporar las TIC”, lo mismo que “el futuro pasa por la educación”, pero se confunde, en el sentido señalado por Jan Patocka5, un obrar en relación a la educación o a la inclusión de nuevas tecnologías con un 'obrar con sentido y perspectiva', de forma que mucha veces resulta dinero tirado y trabajo totalmente inútil la programación realizada a todos los niveles, incluido el más cercano a la realización de los cursos de aprendizaje-e. Y algo parecido puede suceder con los alumnos.
Se repite que información no es conocimiento. Sin embargo, el conocimiento depende de la información y el último paso hacia el conocimiento es obligatoriamente dado en el interior de la persona. Varía en algo este punto que la educación sea de un modo u otro? creo que no, pero la propaganda de los cursos de aprendizaje-e parecen indicar lo contrario a los potenciales alumnos.
¿La resistencia al cambio? En las entidades, socialmente, está bien estudiada, lo mismo que psicológicamente. Sin embargo, que esté estudiada no significa que esté solucionada, y menos en este caso, entre otras cosas porque 'el cambio' también es algo neutro, en principio, y porque 'el cambio' en aprendizaje-e implica diversos factores, no sólo tecnológicos o de mentalización, sino también estructurales, cambios que podemos llamar elementales y que deben de ir sucediéndose de forma más o menos acompasada, porque en caso contrario se generan resistencias extra al cambio del conjunto. Es decir, paciencia, que como apunta una cita de Santa Teresa de Jesús, 'todo lo alcanza'.
Bien, pero, resistencia, adaptación o paciencia, ¿a qué cambio? Hay un suplemento de dificultad al cambio de mentalidad: el aprendizaje-e está en pañales, y por lo tanto también el está en desarrollo. Esto implicaría un cambio continuado de mentalidad, acompañando a otros cambios parejos también continuados con los que está relacionado, bien sea en tecnología, máquinas o incluso temáticas abordadas y abordables.

Yo soy un alumno tradicional
¿Qué oportunidades ofrece el aprendizaje-e? Por el momento, la respuesta es: no lo sabemos. He visto intercambios de opiniones en los que se dice lo contrario, entendiendo quizás por ello las oportunidades hoy por hoy, o mejor aún, con un poco de retraso. Mas, en realidad, creo que se está partiendo de un desconocimiento comprensivo de la totalidad.
Enfoquemos otra imagen: aún hoy en día se puede encontrar alguna gente adulta que piensa implícitamente que la tierra es plana. Y entre las ideas preconcebidas de los pequeños encontramos la misma historia precolombina.
La educación a distancia o la teleeducación no es siempre e-learning o aprendizaje-e. Y yo, como cualquier persona en formación por estos métodos, no soy un usuario, no soy un cliente. Soy un alumno, todo lo más, si se quiere considerar así, una persona en formación o un aprendiz. Así me considero. Un usuario usa de algo. Un cliente, lo compra.
Un alumno no sólo usa un sistema educativo, o en su caso, paga por su uso, sino que lo integra en sí y participa con su vida en él. Sin embargo, nuevamente está en la nomenclatura ya clásica del aprendizaje-e metido 'usuario' como concepto que significa beneficiario de la educación.
Parte de mi vida, de cualquiera, la fundamental, puede ser llamada 'tradicional', por muchas novedades tecnológicas que haya. Así, mi aprendizaje podrá tener muchas novedades tecnológicas al uso, pero sea totalmente a distancia, totalmente presencial o mixto, soy yo el que tiene que aprender y alguien o algo el que busco para que me ayude, enseñándome. Entre iguales o a partir de un típico profesor, con 'mucha teoría' o 'todo práctica', pero soy yo al final el que completa los pasos, y soy yo, también el que busco ayuda y (si me lo permiten las circunstancias) elijo. ¿Alguien tiene en mente un 'profesor digital'? Por el momento, todos somos más de educación presencial que digital, aún estando rodeados todo el día más por máquinas que por personas de una forma directa.
Un alumno tradicional muchas veces se aburre en clase o está desmotivado. A un alumno que practique el aprendizaje-e también puede ocurrirle. Nuevamente, hay que recordar que el medio es dúctil y es lo que hay detrás de el, su uso, su manejo, etc, lo que lo hace divertido o aburrido, interesante o enojante, atractivo y enganchante o repulsivo y limitante, o aún dispersante de la atención y el esfuerzo. Sin embargo, el medio permite que nosotros elijamos. Y ese nosotros es principalmente el diseñador, el mantenedor, el tutor, es decir, las nuevas figuras profesionales6, pero también el alumno, claro que en este caso, suele ser tarde cuando tiene los conocimientos ajustados a la elección...
Curiosamente, es posible que las herramientas más evolucionadas tiendan más a las posibilidades de la enseñanza tradicional (muchas veces no usadas) que las menos avanzadas. O incluso que las más libres (en todos los sentidos, de propiedad, participación, sencillez o uso en diferentes contextos, no sólo educativos) y abiertas como el entorno wiki7 o los blog, sean las que puedan en una circunstancia específica usarse con un mejor sentido educativo, haciendo de la educación un juego en el que se colabora y se deja sentir la propia participación.
Sin embargo, la tradicionalidad del alumnado tampoco excluye que se pueda hacer una advertencia sobre el funcionamiento de un curso, en un todo que comprenda información previa suficiente, ajustada y orientativa de una forma que pueda servir de guía. a pesar de que todo curso en modalidad a distancia tiene algún tipo de información de este tipo, lo cierto es que pocos suelen tener una cantidad y sobre todo calidad de información adecuada para el alumno, aunque la tengan adecuada para los suministradores del curso.

Esta es la educación que entiendo
Alumno: nueva generación. Menor conocimiento y manejo. Profesor: vieja generación. Mayor conocimiento y manejo. Se entiende así, pero... ¿es así? Es evidente que en cuanto a la tecnología, hay gente que contestaría de forma negativa, como trato en otra parte, pero eso no implica que tengan razón, ni en particular sobre tecnología ni tampoco en general. En toda educación se parte de que el maestro es maestro, y el alumno no.
Aún cuando se trata de una educación colaborativa pura, se asume que en cada interacción hay un flujo de conocimientos, técnicas o actitudes desde alguien que actúan de forma puntual como maestro a alguien que recibe y actúa de forma puntual como alumno. Naturalmente, en el tiempo se hace un promedio y podemos considerar que las ideas surgen en grupo8 y no de una cabeza individual después de una interacción.
Una educación cercana: eso sí. Eso es fácil de entender. La que se salta las barreras para llegar al destinatario, y, al tiempo, permite que exista una distancia suficiente como para tener una evaluación objetiva. Y eso lo permite y puede facilitarlo la tecnología, el aprendizaje-e. Que puede combinarse con una u otra forma de educación tradicional, dando lugar a una educación de tipo mixto, 'blended', es cierto, pero ahí queda nuevamente el 'puede' frente al 'puede hacerse sin necesidad de recurrir a eso'. Es decir, no se utilice la tecnología como coartada.
Un alumno en una empresa, ¿puede tener otra visión? Depende de que se considere en la empresa como formación, enseñanza o educación. En principio, la empresa tiene un objetivo, que es ganar dinero, y luego puede considerar otros, como el dar una formación adecuada, proporcionar los medios a los empleados para tener una mayor rentabilidad, etc. Y si se trata de una empresa de enseñanza, puede plantearse el ser excelente en su campo como objetivo de actuación o como medio de mercadotecnia y aumento de ganancia. Pero por lo demás, un alumno de una empresa sería un alumno más, integrado en la plantilla o consumidor de formación, por lo cual no cabe hacer diferencias a este nivel en cuanto a la mentalidad del alumno, sino en todo caso, observar la clasificación del tipo de formación en relación a los criterios empresariales de la entidad.
Un alumno, hoy, ¿elige el aprendizaje-e como competitivo entre otro tipo de aprendizajes? Para mí es un asunto retórico, pues tienen más importancia temas aleatorios como el que cito en otra parte de la moda, el prestigio de una formación de calidad o simplemente bien anunciada o la más común circunstancia en que se practica la elección que algo objetivable como la relación calidad/precio. Eso, por encima de los encantos o desencantos académicos que puedan hacer que los profesores se interesen más o menos por esta modalidad educativa. En todo caso, el interés del profesorado y del alumnado se condicionan mutuamente, pero con otras influencias externas de todo tipo.

¿A distancia?
La distancia hoy no existe. Existe la comunicación.
Está uno tentado a liquidar con la frase anterior este apartado entero. Sin embargo... la distancia existe. La interacción varía con la distancia y los medios, varían los papeles asignados a los educadores con los propios sistemas de transmisión educativa. Eso implica que la formación exigida también varíe y se haga mayor la exigencia de claridad en la transmisión.
Esa exigencia nos enfrenta al mayor de los desafíos, cuando encontramos concepciones que asumen la primera fase de este apartado en la superficie, sin calibrar el sustento que la hace posible. Cabe recordar aquí una frase que se ha hecho famosa, en diferentes versiones en el ambiente de los medios de comunicación: la noticia es el medio. Y La comunicación, en nuestro caso, es el medio. ¿Qué posibilidades tiene cada uno de anular técnicamente la distancia? Hay quien opina que es necesario tener internet en casa, mientras que también hay quien, teniendo acceso desde casa, sigue una educación-e principalmente a través, físicamente, de una institución pública o privada.
Queda el hecho de que parece que las distancias son más cortas para los alumnos que para los tutores, profesores y demás perfiles de gestión de educación-e. Esa idea va en contra de la asunción de una formación adecuada para que el profesorado se desenvuelva en relación al aprendizaje-e. Y, sin embargo, entiendo que es falsa. Siempre hay excepciones, por supuesto, y la ductilidad y rapidez de aprendizaje en una materia nueva varía con la edad. Sin embargo, de partida, y a no ser una explícita no-preparación por parte de las personas que podrían utilizar el aprendizaje electrónico como método de trabajo, son los alumnos los que tienen un menor nivel de formación tecnológica y adecuada. Hay que considerar los dos términos, pues es muy probable, eso si, que por el uso de la tecnología, los alumnos sean más hábiles y con una mayor trayectoria que avale esa habilidad.
Sin embargo, una cosa es tener uso de la tecnología y otra cosa tener la concepción, mentalidad y habilidad para el uso de la tecnología como herramienta en un determinado campo, en este caso, la formación. Es decir, la gente joven en determinados países o capas sociales puede tener ya la costumbre de por ejemplo, buscar información por internet para trabajos. Pero, ¿quiere eso decir que eso les permita usar un curso concreto con más aprovechamiento? Y eso, como ya he dicho, restringiendo el campo de posible alumnos a situaciones favorables. Si nos centramos en enseñanza media, podemos encontrarnos con alumnos que pasan muchas horas delante del ordenador, con conexión a internet incluida, y a los que les faltan las habilidades más básicas para seguir un curso a distancia por internet.
No estoy en absoluto de acuerdo con quienes opinan que al profesorado le falta 'necesitar tecnología' usa si la ve conveniente y se le ofrece la oportunidad y circunstancias precisas, incluída la relación esfuerzo propio/rendimiento del alumno. Es evidente que hay que matizar que, por ejemplo, el rendimiento en crear un curso va aumentando con el uso del mismo, y por lo tanto en general con el tiempo. Pero también hay que considerar que algo parecido pasa en la enseñanza presnecial y tradicional. Creo que en relación al alumno, ocurre lo mismo. Quedaría aquí por mencionar y cuantificar el fenómeno de la moda. Pero en un campo tan aleatorio es preferible no entrar, aunque tenga una importancia fundamental en determinados momentos en la cifra de cursos, alumnado o negocios si miramos desde el lado económico de la empresa privada.
Puede que lo que si le falte al profesorado es perder el miedo y espabilarse. Lo mismo que hay profesores con miedo escénico, también los hay con miedo tecnológico, y quedan lastrados para el uso de las nuevas o no tan nuevas tecnologías por miedo, un miedo que tiene el mismo sentido del escénico: el error delante de los demás. Pero, concebido así, no es más que una equivalencia al miedo del primerizo que no se da decidido a entrar en el aula. Con el agravante ( el atenuante, según el enfoque) de que estos medios le permiten 'entrar en el aula' sin alumnos, y experimentar sin consecuencias.
La distancia también implica el tener que tener en cuenta los roles de cada uno de los agentes implicados y su cambio. Sin embargo, desde el alumno, ¿cambia su papel? Puede hacerlo, pero no tanto debido a la tecnología cuanto al diseño didáctico empleado. Y eso nos lleva a una cuestión: el que sí tiene que ver la distancia, aunque sea de forma lateral: el repensar el desarrollo más adecuado por ser un método considerado novedoso.

A modo de conclusiones
El aprendizaje-e no es una excepción en enseñanza. En cualquier tipo de aprendizaje hay que contar con las circunstancias previas, como se sabe desde hace tiempo (base del constructivismo, pero no sólo). Por ejemplo, me he encontrado últimamente en la enseñanza presencial con dificultades de distribución de exámenes, cosa bastante común por lo demás. El problema (estoy hablando de enseñanza secundaria en este caso) es la oferta de posibilidades de recuperación de materia pendiente y el tiempo necesario para ubicar exámenes. Las posibilidades y el deseo se unen para dar como resultado, conforme por lo demás con la teoría de juegos, una amplia base de exámenes, que interfieren en la línea de estudio y dedicación de tiempo a cada asignatura, disminuyendo el funcionamiento normal y agrupando la dedicación a los próximos exámenes, con un menor rendimiento en las clases correspondientes. De forma pareja, la mentalización cara a un curso de enseñanza a distancia es básica para poder atender de forma adecuada los recursos que se ofrece en cada curso. Sin embargo, a pesar de ser un medio novedoso (aunque ya no tanto) de formación, nos encontramos con que en general los cursos no ofrecen una introducción más allá de la mera descripción de utilidades al servicio del alumno. En cierta forma, es lógico: no se puede en cada curso, hacer como previo un capítulo de enervización de los alumnos de cara a su rendimiento. Sin embargo, se debería avanzar en ese sentido con una descripción más amplia de la que se hace normalmente.
Por algún lado leí que el modo de uso de las nuevas tecnologías determinará la sociedad del futuro. A mi parecer, es más sencillo: es la propia sociedad actual la que en gran parte determinará la sociedad del futuro .Las nuevas tecnologías son sólo una parte de esa sociedad. En lo que si estoy de acuerdo es que una tecnología aplicada más libremente hará la sociedad más libre, y la educación es, fundamentalmente, la enseñanza de los límites de nuestra libertad. La enseñanza, eso ya es otra cosa.
Al final el alumno puede considerar la calidad. ¿Es capaz de ponderar la calidad de un curso? Muy probablemente el elemento disturbador de esa capacidad sea simplemente los datos de que es capaz de disponer. Sin embargo, los decisores en la cadena de mando para la toma de decisiones de la puesta en marcha de un curso concreto, sí deben de tener (y si no lo tienen, deben luchar por conseguirlos) los datos pertinentes para hacer los ajuste necesarios y lograr el mejor curso que sea posible en las circunstancias en que se hallen.

Agradecimientos
Mis alumnos y mis profesores son la base de estas disquisiciones, pero lo mismo que sin mi familia estaría perdido, tengo que agradecer también a las listas Cuedistancia (cuedistancia@listserv.uned.es), Elearning (elearning@listserv.rediris.es) y Tutoronline (tutoronline@egrupos.net) el que fueran básicas para completar con diferentes opiniones y consideraciones una visión a partir de mi participación en diferentes iniciativas formativas en la red.
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